Metáfora de la caída de las inmobiliarias independientes

Hace unas semanas me encontré en Málaga con la imagen que acompaña este artículo, y me pareció toda una metáfora que representa a la perfección el auge y caída de las pequeñas inmobiliarias independientes.


Como bien apuntaba VelSid a mediados de 2006, florecían como setas en plena temporada, al abrigo del boom inmobiliario. Tal y como era previsible, sin el respaldo de grandes compañías, estas inmobiliarias eran las candidatas perfectas a llevarse el primer mazazo del eventual frenazo de ventas. Frenazo que más tarde o más temprano iba a producirse, puesto que el ritmo frenético del sector inmobiliario no podía mantenerse en esas cotas por mucho tiempo. En aquellos días era un negocio tremendamente sencillo y suculento. Bastaba con alquilar un local cualquiera de un barrio residencial, y contratar a comisión a un par de chicas que enseñaran pisos. ¿API? ¿Para qué? Un par de paseos mirando carteles de “Se Vende”, llamadita para animar al dueño a que aceptara que le gestionaras los trámites de la venta, y empezabas a llenar el escaparate de anuncios. Si tenías pocos anuncios, los inventabas (“ese acabamos de venderlo, pero tenemos este otro en la misma zona…”). Y a esperar los porcentajes jugosos de las ventas, con no demasiado esfuerzo. Pero tres inmobiliarias en una misma calle, en un escenario de parón en la construcción, no es sostenible. Una red como Tecnocasa puede permitirse el lujo de cerrar de golpe 160 sucursales y seguir a flote, pero si sólo tienes una oficina…
Escrito el: 2008-03-28. Publicado el: 2008-03-28

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